Trastorno de pánico
El trastorno de pánico es un trastorno de ansiedad que causa ataques de pánico recurrentes e inesperados, que son episodios repentinos de miedo intenso y malestar, a menudo con síntomas físicos como palpitaciones, sudoración, temblores, dolor en el pecho o sensación de ahogo, sin que haya un peligro real. Estos ataques provocan una preocupación constante por futuros ataques, llevando a la evitación de lugares o situaciones, y pueden afectar significativamente la calidad de vida, aunque son tratables con terapia y/o medicación.
Características principales
Ataques de pánico inesperados: Ocurren de forma repentina, a veces incluso mientras duermes, y alcanzan su punto máximo en minutos.
Síntomas físicos y cognitivos: Incluyen miedo a morir, perder el control, volverse loco, dolor en el pecho, taquicardia, falta de aire, mareos, temblores, sudoración, náuseas y hormigueo.
Miedo persistente: Preocupación intensa por tener otro ataque o por sus consecuencias (como un ataque cardíaco).
Comportamiento de evitación: Evitar lugares o situaciones donde ocurrieron ataques previos, lo que puede llevar a la agorafobia.
¿Quiénes lo padecen?
Es más común en mujeres y a menudo comienza a finales de la adolescencia o principios de la edad adulta.
Factores genéticos, estrés intenso o antecedentes familiares de trastornos psiquiátricos pueden aumentar el riesgo.